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La gelatería santiaguera celebra su crecimiento con una ampliación de su espacio, el lanzamiento de nuevos productos y una experiencia que rescata el placer de disfrutar el gelato sin prisa.
La gelatería artesanal Malala celebró el relanzamiento de su sucursal en Ágora Santiago Center, tras un proceso de remodelación y expansión que reafirma su compromiso de seguir ofreciendo experiencias memorables alrededor de sus gelatos artesanales.
Durante un encuentro que reunió a amigos de la marca, clientes, relacionados e influenciadores de Santiago, la empresa presentó varias novedades que marcan esta nueva etapa de crecimiento, consolidando así su tercera sucursal en Santiago.
Una de las principales sorpresas de la noche fue el lanzamiento de su nuevo Soft de Yogur Griego elaborado con Kéfir y espirulina, una propuesta sin azúcar añadida desarrollada por Malala con la elección de Kéfir Okava. Este novedoso producto artesanal reúne fermentación natural, probióticos vivos y antioxidantes. Se trata de una nueva creación que combina bienestar, innovación y sabor, pensada para quienes buscan opciones más saludables sin renunciar al placer de disfrutar un buen postre.
La marca también presentó un novedoso envase cilíndrico transparente con tapa Easy Open, que podrá personalizarse con nombres o mensajes especiales. La iniciativa busca convertir cada producto en una experiencia más cercana, divertida y memorable para sus clientes.
Como parte de la celebración, los invitados disfrutaron de una degustación de algunos de los sabores más emblemáticos de la marca, entre ellos Nocciola Sin Azúcar, Malala Rock y Pitahaya Chinola, una muestra de la creatividad y diversidad que caracterizan la propuesta de Malala.
Durante la actividad, sus fundadores, Jonathan López y Leydiana Tavarez, compartieron la visión que ha guiado el crecimiento de la empresa desde sus inicios. “Más que vender gelatos, queremos crear momentos que las personas recuerden. Cada sabor, cada detalle y cada espacio que diseñamos tiene el propósito de reunir familias, amigos y sonrisas alrededor de algo tan sencillo y a la vez especial como un gelato”, expresaron.
La historia de Malala comenzó como el sueño de una familia dominicana que decidió emprender durante la pandemia, uno de los períodos más desafiantes de los últimos años. Con esfuerzo, perseverancia y una visión clara, la marca ha logrado consolidarse como una de las propuestas artesanales más apreciadas de Santiago.
Inspirada en Amalia, hija de los fundadores y cariñosamente conocida como “Malala”, la marca continúa creciendo junto a una historia auténtica que conecta con sus clientes desde la cercanía.
Fiel a su esencia, Malala mantiene su filosofía de elaborar productos artesanales con ingredientes cuidadosamente seleccionados, libres de colorantes y componentes artificiales, apostando siempre por sabores auténticos, originales y pensados para todos los gustos.
Con esta renovación, Malala no solo amplía su espacio físico, sino que reafirma su propósito de seguir creando momentos dulces, cercanos y memorables para las familias dominicanas, demostrando que las grandes historias también pueden comenzar con delicioso gelato compartido con los nuestros.